La montaña se divide en dos mundos. La Olympia Zone, más baja, es suave y familiar, ideal para principiantes e intermedios que dibujan largas pistas azules entre abedules plateados. Más arriba, la Highland Zone enseña la verdadera cara de Teine: pendientes negras más serias, couloirs fuera de pista y el legendario muro de Kitakabe del que aún hablan los locales. La pista olímpica de slalom gigante de 1972 sigue siendo esquiable cuando la nieve acompaña, y continúa siendo un examen exigente.
La gracia de Teine es la geografía. Te despiertas en un hotel de Sapporo, desayunas un ramen como Dios manda, coges un bus o un taxi rápido y estás en el telesilla en media hora. Tras un día sobre la nieve, la ciudad reclama: los neones de Susukino, las izakaya, las barras de sushi y el vapor de un onsen. Pocas estaciones en el mundo permiten combinar japow de primer nivel con noche urbana con esta facilidad. Teine va perfecta para excursionistas, esquiadores urbanitas y quien quiera nieve polvo sin encerrarse en un pueblo aislado.