Los 39 km de pistas alpinas se reparten entre dos montañas enfrentadas, Geilo y Vestlia, unidas por el fondo de valle y un único forfait combinado. El terreno es suave de carácter, azules largas y alguna roja seria, y la nieve aguanta con regularidad a 1.178 m desde mediados de noviembre hasta finales de abril. La verdadera magia son los 220 km de pistas de fondo en el altiplano de Hardangervidda, pisadas varias veces por semana y que arrancan al borde mismo del pueblo. Los trenes desde Oslo y desde Bergen paran en la estación de Geilo en pleno centro, tres horas y media por cada lado, con conexión de autobús a los remontes en dos minutos. El pueblo conserva un aire bajo de Hallingdal, con stabbur tradicionales de madera repartidos entre los hoteles y precios que siguen en el turismo familiar noruego de antes más que en la especulación alpina. Booking, Expedia y Hotels.com cubren los hoteles del centro y los apartamentos tipo lodge más cerca de los remontes de Vestlia.