Heavenly es la estación que convierte la geografía entre dos estados en argumento. La línea estatal cruza la montaña, y se puede esquiar de un telesilla californiano a otro de Nevada en una sola mañana, con el lago Tahoe brillando 1500 m más abajo todo el rato. Los 270 km de pistas se asientan sobre una generosa meseta cumbrera a 3060 m, servidos por 28 remontes, entre ellos el Sky Express, el cuádruple rápido que lanza a los buenos esquiadores a los cañones de Mott y Killebrew para esquí empinado entre árboles y bajadas negras bien pisadas. Por el lado de California, la histórica telecabina sube desde el pueblo turístico de South Lake Tahoe y deja al esquiador en el Observation Deck para la vista postal del lago; por el lado de Nevada, la base de Stateline da directamente a la hilera de casinos, donde hoteles de nivel Las Vegas combinan conserjería de esquí, piscinas y ruleta las 24 horas. La restauración en altura juega en dos registros, con lodges rústicos para hamburguesas clásicas y el Tamarack Lodge para platos más cuidados. Al caer la tarde se elige entre jacuzzis, cenas a orillas del lago frente al atardecer y el inconfundible zumbido de las salas de juego. Pocas estaciones estadounidenses combinan naturaleza y neón con tanto desparpajo.