Tikjda se asienta a 1475 m en la cordillera de Djurdjura y alcanza unos 2308 m en su cota más alta, con desnivel suficiente para un puñado de pistas cortas cuando el invierno acompaña. El único remonte, el pisado modesto y la nieve a menudo irregular hacen de este lugar un destino para viajeros curiosos más que para esquiadores hambrientos de kilómetros. Lo que pierde en terreno lo gana en atmósfera: cantiles calcáreos iluminados por un sol mediterráneo bajo, encinares y la silueta de Lalla Khedidja sobre la meseta. La base es ante todo punto de partida para senderismo y escalada, y el esquí se añade durante la breve ventana de enero a febrero. Llegan sobre todo argelinos y kabilios de Argel y Tizi Ouzou en fin de semana, comen tajín y cuscús en gîtes familiares, recogen mantas de lana en aldeas vecinas y esquían una o dos horas entre comidas largas. Tikjda es ideal para principiantes, esquiadores de travesía curiosos por las líneas norteafricanas y viajeros que valoran cultura y paisaje por encima de la oferta de remontes.