Chréa culmina a 1629 m, con base hacia 1500 m, dos remontes y unos cinco kilómetros de pistas: una verde, dos azules y una roja. El esquí es breve y modesto, pero el emplazamiento es singular: bosque de pinos y cedros que cae hacia la llanura de la Mitidja, el Mediterráneo brillando a lo lejos y Argel a una hora en coche. Cuando nieva, las familias suben desde Blida y la capital, el pequeño pueblo base se llena de humo de parrillas y risas, las pistas se animan brevemente. El Parque Nacional de Chréa rodea la estación, con senderos, reserva de macacos cerca y miradores sobre el Atlas Blideño. La temporada es incierta, normalmente enero y febrero, a veces apenas abre. Tome Chréa como una jornada invernal desde Argel más que como vacaciones alpinas. La recompensa es una identidad mediterránea-montañera que no encontrará en otro lugar de Argelia.