Ski Egypt ocupa un hangar refrigerado dentro de uno de los centros comerciales más grandes de El Cairo, a pocos minutos de los suburbios del sur y del desierto. La única pista mide alrededor de 100 m, con desnivel modesto y un solo remonte. Los cañones tienden una capa fresca cada noche y las pisadoras la peinan antes de abrir. En la práctica es terreno claramente principiante: pendiente verde, giros suaves, caídas amortiguadas por nieve fabricada. Más allá del esquí, el parque funciona como atracción familiar con trineos, zonas de juego, toboganes de hielo, una mini tirolina y una colonia de pingüinos del Cabo que comparten su recinto helado con los visitantes. Dentro, la temperatura ronda los -2 a -4 °C, con chaquetas, pantalones y botas incluidos. Fuera, El Cairo puede marcar 25 a 40 °C la misma tarde, y ahí está la mitad de la gracia. Ski Egypt encaja con viajeros urbanos que se permiten un día curioso entre pirámides y Khan El Khalili, con familias que estrenan nieve con los pequeños y con coleccionistas de países esquiados poco habituales.