Las tres áreas del Diemtigtal tienen carácter propio. Grimmialp, en la cabecera del valle, es la más pequeña y la más familiar, con dos cortos telesquíes y un salón de té que la misma familia regenta desde hace treinta años. Wiriehorn, a media altura, es la más variada: un telesilla sube a 2.030 m y allí está la única negra de verdad del valle, una pendiente norte empinada que los corredores del esquí-club bernés esquían desde los años sesenta. Springenboden es la más silenciosa: un único telesilla doble entre prados de altitud media, más feliz cuando la nieve es abundante. El forfait pasa de un sector a otro sin protestar, pero los aparcamientos y los desayunos en las granjas se quedan firmemente en el fondo del valle, en una experiencia construida sobre la hospitalidad bernesa y no sobre el barniz de estación. El almuerzo es Berner Rösti y un trozo de merengue con nata del Diemtig en el Berghaus Grimmialp, una posada de piedra y alerce que lo sirve desde los años treinta.