Sixt es ante todo un pueblo y solo después una estación: casas de piedra alrededor de una abadía del siglo XII, tejado de lajas en la iglesia y casi nada de la trama de bloques de apartamentos que define a Flaine un valle más allá. El remonte local de Salvagny-Sixt es el punto de entrada al Grand Massif, y desde ahí los 265 km de pistas enlazadas se abren sobre Morillon, Flaine, Les Carroz y Samoëns con el mismo forfait. La mayor parte del esquí en pista se hace en altura, ya que el pueblo está bajo, a 760 m, así que se sube en remontes y solo se baja esquiando con buen manto. El Cirque du Fer-à-Cheval y la Reserva Natural de Sixt-Passy aportan una dimensión de parque natural que no se encuentra en las estaciones más animadas del Grand Massif, y los itinerarios de raquetas y esquí de travesía hacia el circo merecen de verdad un día fuera de pista. Los alquileres son más baratos aquí que en los pueblos vecinos más grandes, lo que conviene a familias y esquiadores que buscan veladas tranquilas.