Los locales del Pitztal lo dicen claro: Hochzeiger es el secreto del valle. Nieve segura gracias a una orientación norte generosa, anchas pistas intermedias que se abren desde el Sechszeigerbahn y rincones azules tranquilos escondidos tras la Hochzeigerhaus. La verdadera firma es la oferta infantil, con un espacio dedicado a media montaña dirigido por monitores tiroleses pacientes que parecen disfrutar de verdad. Las dieciocho pistas azules permiten a los principiantes con soltura recorrer toda la red de remontes al tercer día, mientras cinco negras del Zeigerjoch superior mantienen alerta a los esquiadores más fuertes. Cuando el dominio se queda corto, el glaciar del Pitztal está cuarenta minutos valle arriba para una jornada de final de temporada sobre la nieve más alta de Austria. Jerzens conserva un aire refrescante de pueblo tirolés auténtico, con un puñado de Gasthof cálidos y casi nada del bullicio après-ski de los vecinos más famosos.