El Arber-Bergbahn sube desde los 920 m hasta la cima de 1.456 m y sirve 12 km de pistas en cinco remontes, escorados a rojas y negras con pendientes que pesan más que su escaso kilometraje. El Arber-Slalom es la pieza central: una verdadera pista FIS usada para la Copa de Europa y para los entrenamientos del equipo nacional alemán, donde el club local ha formado a dos generaciones de corredores, Felix Neureuther incluido. Más abajo, las azules son cortas pero bien dibujadas para las familias, y cada temporada se monta un pequeño snowpark bajo el telesilla Sonnenhang para los niños que aprenden sus primeras rotaciones. El Großer Arbersee, lago helado al pie de la carretera de acceso, firma la postal del lugar y ofrece un bello bucle a raquetistas y esquiadores de travesía en los días de descanso. La nieve aguanta, ayudada por una altitud poco común en la zona y por un gran circo orientado al norte, y el Arber-Bergbahn invierte de forma continua en innivación artificial y remontes. El ambiente es netamente alemán de montaña forestal media, más que alpino, con viejas Waldlerhäuser, cabañas de glühwein y un après-ski tranquilo. Para las familias alemanas del este de Múnich, o para quien quiera conocer el corazón histórico del esquí alemán, es una jornada de invierno irrepetible.