Afriski Mountain Resort se levanta en lo alto del norte de Lesoto, cerca de Butha-Buthe y a unas seis horas por carretera de Johannesburgo a través de los montes Maluti. La base se sitúa a 3050 m y la cabecera de la telesilla rondan los 3260 m, con una pista principal, cañones de nieve, pisado y una escuela que se toma en serio su trabajo. El terreno es modesto si lo comparamos con Alpes o Andes, pero la altitud, las crestas de basalto y la inmensidad del altiplano dan auténtico sabor a montaña. La temporada va de mediados de junio a finales de agosto, una rara ventana austral en un continente dominado por playas de verano. Fuera de pista, Afriski cultiva ambiente de lodge: chalés de madera y piedra, chimeneas, cocina sudafricana contundente, caminatas al amanecer, fat-bike y la posibilidad de cruzarse con pastores basothos envueltos en mantas tradicionales. En verano se convierte en base de bici y trail. Afriski va bien a principiantes e intermedios, a familias que buscan novedad alpina en pleno invierno africano y a viajeros aventureros dispuestos a esquiar por la mañana y pasar junto a huellas de dinosaurio por la tarde.